Desde 1938
La historia de la gimnasia federada en Uruguay se remonta a 1938, año en que se funda la Federación Uruguaya de Gimnasia (FUG). Su creación se enmarca en un proceso más amplio de "deportivización" de prácticas gimnásticas que ya se desarrollaban en el país desde las primeras décadas del siglo XX, impulsadas en buena medida por colectivos de inmigrantes europeos radicados en Uruguay.
1938-1945
La Federación Uruguaya de Gimnasia (FUG) nació el 22 de noviembre de 1938, cuando representantes de diversas instituciones gimnásticas del país se reunieron en la sede de la entonces Comisión Nacional de Educación Física con un objetivo común: crear una organización que reuniera a los clubes dedicados a la gimnasia, promoviera el crecimiento de la disciplina y estableciera normas para su desarrollo.
Entre las instituciones fundadoras se encontraban el Club Atlético Escuela Militar, la Sociedad de Gimnasia L'Avenir, el Hogar Húngaro, el Círculo Deportivo Húngaro del Uruguay, la Liga Deportiva Alemana y el Gimnasio Universitario.
La iniciativa fue impulsada por el profesor Pedro De Hegedus, quien promovió la creación de una corporación que fortaleciera la gimnasia en el Uruguay y coordinara el trabajo de las instituciones existentes.
Pocos días después de su fundación se organizó el acto inaugural, realizado en el Gimnasio Universitario (actual gimnasio del liceo IAVA). La ceremonia incluyó un desfile de las instituciones afiliadas, la firma del acta fundacional y exhibiciones gimnásticas en distintos aparatos, marcando el inicio oficial de la actividad federativa.
El 9 de diciembre de 1938 la institución adoptó definitivamente el nombre de Federación Uruguaya de Gimnasia, denominación que conserva hasta la actualidad.
Durante su primer año de funcionamiento la prioridad fue construir las bases institucionales. Se redactó y aprobó el estatuto, se diseñó la identidad de la federación mediante sellos, bandera y papelería oficial, y comenzaron los registros de gimnastas afiliados, un paso fundamental para organizar la actividad deportiva.
Desde sus inicios, la FUG impulsó la organización de competencias nacionales. Los campeonatos contemplaban tres categorías:
Las pruebas incluían aparatos como:
Cada gimnasta debía realizar ejercicios obligatorios y libres. Además, el campeonato general incorporaba pruebas de salto y ejercicios colectivos de calistenia, reflejando las características de la gimnasia de la época. Las actividades, torneos y exhibiciones eran realizados en gimnasios de clubes y en playas de Montevideo.
En 1939 la Federación obtuvo su personería jurídica, consolidándose oficialmente como institución deportiva nacional. Paralelamente se creó una Comisión Técnica encargada de elaborar los programas de ejercicios y reglamentos deportivos.
Los primeros años estuvieron marcados por un intenso trabajo organizativo. La Federación mantuvo una estrecha relación con la Comisión Nacional de Educación Física, organismo responsable de la regulación del deporte uruguayo en ese período.
Sin embargo, las dificultades económicas fueron una constante. Para sostener su funcionamiento se organizaron campañas de recaudación, se incrementaron las cuotas de afiliación de los clubes y se implementaron inscripciones para los campeonatos y la distribución de materiales técnicos.
A pesar de estas limitaciones, la FUG continuó creciendo gracias al compromiso de dirigentes, entrenadores y clubes que apostaron por el desarrollo de la gimnasia nacional.
Muy pronto surgió la necesidad de vincularse con la gimnasia internacional. La Federación solicitó a su par argentina los reglamentos internacionales vigentes para organizar las competencias nacionales siguiendo criterios reconocidos internacionalmente.
Al mismo tiempo comenzaron los contactos con organismos deportivos del continente y se recibieron invitaciones para participar en iniciativas internacionales que posteriormente darían origen al movimiento panamericano de la gimnasia.
En 1942 se autorizó la participación de la Sociedad de Gimnasia L'Avenir en una competencia organizada junto al Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, uno de los primeros intercambios internacionales de la gimnasia uruguaya.
En sus primeros años la Federación estuvo integrada exclusivamente por dirigentes, entrenadores y deportistas hombres. No obstante, ya en la década de 1940 comenzaron los primeros intentos por incorporar clubes que desarrollaban actividades gimnásticas femeninas.
Si bien aquellas gestiones no lograron concretarse en ese momento, constituyeron el antecedente de un proceso que, años más tarde, permitiría el crecimiento sostenido de la gimnasia femenina en el país y ampliaría significativamente el alcance de la Federación.
Archivo histórico




1975-1990
La Gimnasia Artística femenina en Uruguay comenzó a tomar impulso durante la segunda mitad de la década de 1970. En esos años surgieron diversos grupos de práctica en clubes, colegios y plazas de deportes, promovidos principalmente por profesores de Educación Física que, con entusiasmo y mucha iniciativa, comenzaron a desarrollar una disciplina que aún daba sus primeros pasos en el país.
Entre las instituciones pioneras se destacaron la Sociedad de Gimnasia L'Avenir, el Club Olimpia, la Asociación Hebraica y Macabi, el Colegio Alemán, el Gimnasio 25 de Agosto, las Plazas de Deportes Nº 2 y Nº 7 y el Complejo Deportivo de Paysandú. Cada una desarrolló su trabajo de forma independiente, compartiendo un mismo desafío: la escasez de infraestructura y de equipamiento específico.
Los primeros entrenamientos se realizaban con los recursos disponibles. Los colchones eran de lana, el salto se practicaba sobre plintos con trampolines de punta libre y muchas veces las vigas de equilibrio se construían de manera artesanal utilizando tirantes de madera o bancos suecos.
El crecimiento de la disciplina estuvo acompañado por la permanente búsqueda de formación. Muchos docentes viajaron a Argentina para capacitarse con entrenadores especializados, incorporando nuevas metodologías de enseñanza y entrenamiento que luego trasladaron a los gimnasios uruguayos. Estos intercambios fueron fundamentales para mejorar el nivel técnico de la gimnasia artística nacional.
Un acontecimiento que marcó profundamente a toda una generación fue la actuación de Nadia Comăneci en los Juegos Olímpicos de Montreal de 1976. Su desempeño despertó un enorme interés por la gimnasia artística en todo el mundo y también en Uruguay, motivando a numerosas niñas a comenzar la práctica de este deporte.
El inicio de la década de 1980 representó un punto de inflexión. En 1981 se organizaron competiciones nacionales y se concretó la reactivación de la Federación Uruguaya de Gimnasia, hecho que permitió ordenar el calendario deportivo, conformar comisiones técnicas y arbitrales e impulsar el crecimiento de la disciplina.
Durante esos años comenzaron a incorporarse nuevos clubes, aumentó el número de gimnastas y se fortaleció la organización de campeonatos nacionales. Paralelamente, la capacitación de entrenadores y jueces continuó creciendo mediante cursos nacionales e internacionales, favoreciendo la incorporación de los reglamentos y criterios técnicos de la Federación Internacional de Gimnasia.
Otro momento decisivo llegó en 1985, con la llegada al país de los primeros aparatos oficiales de gimnasia artística donados por China. Este equipamiento permitió mejorar significativamente las condiciones de entrenamiento y acercar la práctica uruguaya a los estándares internacionales.
Ese mismo año Uruguay participó en el Campeonato Sudamericano de Gimnasia Artística con una delegación integrada por gimnastas de distintos clubes, consolidando el regreso del país al escenario internacional.
Además de la competencia, la Federación promovió numerosas exhibiciones en distintos puntos del país, con la participación de gimnastas nacionales y delegaciones extranjeras. Estas presentaciones despertaron el interés del público y contribuyeron a la difusión de la gimnasia artística femenina en todo el territorio nacional.
Hacia finales de la década de 1980, la gimnasia artística femenina había dejado de ser una actividad desarrollada por unos pocos clubes para convertirse en un deporte en crecimiento, con entrenadores especializados, jueces formados, competencias organizadas y una estructura federativa que sentó las bases para el desarrollo que continuaría en las décadas siguientes.
Texto basado en el trabajo de investigación de la Lic. Mónica Ruga y la Lic. María Pastorino (2023): "Principales líneas de desarrollo de la gimnasia artística en el Uruguay: Procesos deportivizadores (1975-1990)". En Alonso V, Parada T, Ruegger C y Torrón A, Cincuenta años de Teoría general de la gimnasia. Universidad de la República.
Archivo histórico




2017-presente
La Gimnasia para Todos (GPT) comenzó su desarrollo dentro de la Federación Uruguaya de Gimnasia en el año 2017, con un proceso sostenido de formación y capacitación de técnicos uruguayos a través de la Federación Internacional de Gimnasia (FIG). Desde entonces, la modalidad ha crecido de manera constante, promoviendo una gimnasia inclusiva, participativa y abierta a personas de todas las edades.
Un hito fundamental se produjo en 2019, cuando Uruguay participó por primera vez en una Gymnaestrada Mundial, celebrada en Dornbirn (Austria). Esta experiencia permitió integrar al país al principal encuentro internacional de Gimnasia para Todos y marcó el inicio de una etapa de intercambio, aprendizaje y proyección internacional.
Durante los años siguientes, la Federación fortaleció la modalidad mediante cursos de formación, participación en coloquios internacionales, organización de actividades nacionales y el desarrollo de nuevos espacios para la práctica de la GPT.
En 2022 se realizó la primera Fiesta Nacional de Gimnasia para Todos, que desde entonces se convirtió en el principal encuentro anual de la modalidad, reuniendo instituciones de todo el país.
En 2023 se creó la Comisión Técnica de Gimnasia para Todos de la FUG y una nueva delegación uruguaya participó en la XVII Gymnaestrada Mundial de Ámsterdam, consolidando la presencia internacional del país.
El crecimiento de la GPT también se fortaleció mediante el intercambio con el National Danish Performance Team, cuyas giras por Uruguay impulsaron talleres, exhibiciones y actividades comunitarias en distintos departamentos.
Actualmente, la Gimnasia para Todos continúa expandiéndose a través de la capacitación permanente, la organización de eventos nacionales, la participación internacional y el trabajo de la Comisión Técnica, promoviendo una gimnasia inclusiva, creativa y accesible para todas las personas.
2017-2025






1991-presente
La gimnasia aeróbica nació a partir del auge mundial del ejercicio aeróbico que se consolidó durante la década de 1980. Las coreografías que combinaban fuerza, flexibilidad y resistencia capturaron la atención de miles de personas y, con el tiempo, fueron tomando forma deportiva.
La disciplina fue reconocida por la Federación Internacional de Gimnasia en 1996, tras un proceso iniciado años antes con la creación de comisiones técnicas internacionales y la realización de los primeros campeonatos mundiales.
En Uruguay, la gimnasia aeróbica comenzó como una forma de motivar las clases tradicionales de gimnasia. La incorporación de la música y el armado de coreografías sencillas fueron dando vida a una nueva manera de acercarse a la actividad física.
De a poco, los profesores conocieron metodologías que llegaban desde otros países y comenzaron a capacitarse y especializarse en la disciplina. Un profesor pionero impulsó el desarrollo de la aeróbica nacional y creó uno de los primeros espacios dedicados a su práctica.
El primer Campeonato Nacional de Gimnasia Aeróbica se realizó en 1991, organizado por la Asociación Uruguaya de Gimnasia Aeróbica y Competitiva. De ese certamen surgieron los primeros campeones nacionales y comenzó a consolidarse una competencia local.
En 1993 Uruguay participó por primera vez en un campeonato internacional, con una delegación que viajó a competir en Estados Unidos. Esa experiencia marcó el inicio de la proyección internacional de la aeróbica uruguaya.
Durante la década de 1990, la disciplina también comenzó a practicarse en colegios a través de la Asociación Deportiva de Integración Colegial (ADIC), ampliando su alcance entre estudiantes y docentes de educación física.
Tras varios años de trabajo, la gimnasia aeróbica ingresó a la Federación Uruguaya de Gimnasia en 2015. Ese año se realizó el primer curso de jueces de la disciplina, organizado por la Federación, y se comenzó a participar en campeonatos panamericanos.
Al año siguiente se sumaron nuevas instituciones y se realizó la primera competencia nacional organizada por la FUG. Desde entonces, se han llevado adelante campeonatos nacionales de forma ininterrumpida y se ha mantenido la participación internacional de atletas de distintos gimnasios.
En los años siguientes se realizaron nuevos cursos de formación para jueces, permitiendo fortalecer el arbitraje nacional y acompañar el crecimiento de la disciplina.
A lo largo de su historia, la gimnasia aeróbica uruguaya ha contado con varios torneos que congregan a atletas y grupos de distintos puntos del país. Algunos de ellos son clasificatorios para competencias internacionales en Estados Unidos, Brasil y Argentina.
Estos campeonatos han sido fundamentales para mantener la actividad competitiva, promover la formación de nuevos talentos y consolidar una comunidad de entrenadores, jueces y gimnastas dedicada a la disciplina.
Actualmente, la gimnasia aeróbica es una disciplina en crecimiento dentro de la FUG. Participan instituciones de distintos puntos del país y se continúa trabajando en la formación de técnicos, jueces y atletas para seguir construyendo una trayectoria sostenida en el tiempo.
Con el correr de las décadas, la FUG se consolidó como la entidad rectora de la gimnasia en Uruguay. Hoy es una asociación civil con sede en Montevideo, afiliada a World Gymnastics (anteriormente conocida como Federación Internacional de Gimnasia, FIG), organización fundada en 1881 que en diciembre de 2025 renovó su identidad institucional.
La FUG forma parte, además, de las federaciones afiliadas al Comité Olímpico Uruguayo, y mantiene entre sus objetivos fomentar las actividades gimnásticas en todo el país, organizar torneos nacionales e internacionales, conferencias y congresos, e inculcar el espíritu deportivo entre sus gimnastas.